La ruta Nigüelas-Acequias es bastante sencilla en cuanto a esfuerzo se refiere. No presenta ninguna dificultad aunque requiere de su tiempo para disfrutarla debidamente. Tenedlo previsto. Parte de Nigüelas, preciosa localidad del Valle de Lecrín; no hace falta decir mucho más…. agua, luz, flores, blanco, azul y verde mires hacia donde mires. Y olores y sonidos sin cesar, que los ponen la frondosa vegetación y los pájaros que trinan sin parar camines por donde lo hagas. Merece la pena darse una vuelta por el pueblo y visitar algunos de sus bellos rincones como el Jardín Romántico o la Casa Zayas, actual Ayuntamiento, verdadera obra de arte, así como la iglesia parroquial de San Juan Bautista, con su retablo barroco de incalculable valor, amén de la increíble almazara de Las Laerillas, la más antigua y mejor conservada de Europa de la que ampliaremos información en próximas píldoras.

 

Placita en Nigüelas

Es aconsejable, ya que estamos aquí, acercarse a visitar la famosa Falla de Nigüelas, declarada Monumento Natural, que es realmente imponente, aunque en sí misma no forme parte de esta ruta . Si lo hacemos, volveremos después otra vez hacia Nigüelas y pasando por el antiguo Partidero de Aguas, tomamos el sendero de “La Pavilla”, llamado así porque los enamorados “pelaban la pava” en estos entornos cuando esta era la única posibilidad de estar con el amado…. Desde luego es muy propicio para ello… La acequia que lo recorre es grande y el agua que discurre por ella, de una fuerza considerable… Mi Lula una yorki pequeña, cayó en ella mientras grabábamos y…. bueno…. esto quizá os lo cuente otro día…. Yo a este sendero lo he llamado “el país de los duendes” pues la vegetación es mágica y el fragor de la vida te envuelve de manera total…. una pasada… y  te cruzas con unas pequeñas viviendas que, si no son de duendes, pues de gnomos o hadas. De verdad que tal cual.

La ruta continúa entre cortados sobre el cauce del río Torrente, que debe su nombre a las aguas torrenciales que en época de deshielo, bajan desde las abruptas cimas de Sierra Nevada. Acudimos extasiados a paisajes indescriptibles, con toda la fuerza de la Madre Naturaleza desplegada ante nosotros, con la sensación de estar “colgados” por encima del río. Emocionante.

Esta ruta es también conocida como la “Ruta de los Molinos” en algunos sitios pues a lo largo del recorrido, pasamos muy cerca de antiguas almazaras de aceite, como la de Nigüelas, llamada de Las Laerillas, ya mencionada, y que es una obra de arte de ingeniería romana y árabe, que te deja boquiabierto absolutamente, y que obviamente, tendrá su propio vídeo y “post”, o la de Mondújar, y además el molino de El Sevillano, éste en Acequias, para molienda de harina en este caso. Así se finaliza en esta pequeña pedanía, realmente tranquila y bonita, para rematar una ruta muy entretenida y alegre.

Calle de AcequiasMolino de El Sevillano en Acequias