Decir que La Alpujarra es una de las áreas geográficas más idílicas de España, no es decir nada nuevo. Ni tampoco que es una de las más mágicas, de las más potentes energéticamente hablando, que tiene una fuerza telúrica que lo envuelve todo… Es agreste, salvaje, indomable, pura luz, paz y poder, recia y alegre a la vez. Vida en estado puro. Naturaleza y belleza… La “rencillosa y pendenciera” de Pedro Antonio de Alarcón….. Es tan diversa y variada, con tantas caras, como pueblos la conforman….. Sus nombres, tan sugerentes como la propia tierra, probablemente provenientes de los pobladores galaicos que la repoblaron tras la expulsión definitiva de los moriscos… Hasta veinticinco se pueden contar en la parte granadina…. Los iremos conociendo todos, desde luego. Entre ellos cuenta Pampaneira….

….. “Pampaneira es increíble. Es palmada y taconeo, es agua y azul del cielo. Es fiesta y algarabía, lleno de calma y sosiego….. Viste blanco inmaculado con estampado de flores y colores por doquier. Huele a pureza y a fuerza y su aire es límpido y nuevo. Sus jarapas primorosas, y son casi el arco iris, que decoran e iluminan las estancias más sencillas…. Es poesía la impronta. No se puede pedir más, pero ella te lo ofrece y siempre está por descubrir. Los orihundos, amables, las casitas son preciosas, que apareces en un cuento de los de toda la vida, chimeneas humeantes que parecen anunciar duendes, hadas y hechiceras con sus ollas en acción. Las viandas que degustas, no sé…. son cosa exquisita, será cosa de su aire, no tiene otra explicación. La cadencia de su tempo es pausada y es quietud. Yo me vengo a Pampaneira. Necesito de su luz.”