Ya sabéis de nuestro gusto ilimitado por los jardines… y había ganas de conocer el jardín Müller, en Nigüelas, más tratándose de uno privado, que de esos hay pocos accesibles. Así que dicho y hecho. Llamamos, concertamos visita y…. voila! El vídeo hecho.

Es fácil llegar a las instalaciones pues en la carretera hacia Nigüelas hay un cartel indicativo. Nos recibe cariñoso y puntual Javier Müller, el actual propietario, junto con Cerdito y Arco, dos maravillosos y grandotes cánidos, el uno mastín leones y el otro un labrador. Nos hacen de cicerones con gran agrado los tres. Y no olvidemos el rabioso zumbido de los volanderos en pleno apogeo. Aunque no me gusta demasiado su presencia, por aquello de las picaduras presumibles, su sonido es la primavera en explosión. Y la aves canoras que no cesan a esta hora del día. Y el olor que nos envuelve… Y….. Qué alegría todo…. No podíamos estar en un sitio mejor ni tener tan buena compañía esta mañana de domingo. Naturaleza por doquier es lo que queremos…. y notamos como mejoran nuestros ánimos al contemplar semejante belleza.

Javier Müller

Nos quedamos extasiados ante tal paraíso, como digo. Y de verdad, que sentimos envidia…. Así se lo decimos a Javier quien con gracia nos espeta un “lo entiendo, sí, lo entiendo”… Qué suerte y orgullo poseer algo así. No se puede explicar con palabras… Me imagino sentada en cualquiera de los rincones de este edén, en cualquiera de una de las tardes cadenciosas del estío, con un libro de poesía, aquí no puede ser otra cosa, mi sempiterna taza de té y, claro, mi Lula y mil más como ella… Entre vergel y vergel, envuelta en aromas, colores, sonidos…. Qué ansiedad de estar aquí…. Así que le tomamos la palabra y nos emplazamos para una futura visita con comilona incluida.

El jardín, aunque en pleno centro del pueblo, queda aislado del mismo gracias a su frondosidad, que aunque muy tranquilo, siempre tiene su trajín… Así que te sientes transportado al centro mismo de la montaña que rodea estas tierras y las domina desde lo más alto de la Península. Todo paz, todo verde en rededor, sólo naturaleza, solo sonidos de la tierra y sus hijos campando por sus respetos…

Jardín Müller 1

El jardín data del XVIII… Tiene magnolios, cipreses, abetos, flores de mil clases, setos señoriales, rasgos del jardín francés en la parte más primitiva y un más tardío jardín granadino con su “pequeño Generalife” incluído. Fuentes diversas alegrando el oído y la vista y pequeños estanques con nenúfares y peces adornan salpicados con gusto…. Un jardín en toda regla… La joya del espacio, sin duda, un castaño de unos 800 años de antigüedad. Ya sólo este gigante arbóreo, que tanto ha visto desde los Reyes Católicos, merece la pena ser visitado y acariciado. Las vistas desde los balcones, impresionantes, al Cerro del Caballo, una de las cimas más altas de la Sierra Nevada, aún blanca por cierto cuando acudimos, que nos aloja. Es increíble el espectáculo: el verde de la vegetación que lo rodea todo, inmaculado de ladrillo; el blanco níveo en la cima; el azul insultante en el cielo; rosas, rojos, violetas, morados salpicados aquí y allá…. Apoteósico.

Jardín Müller 2

El propietario anterior, D. José Blanes, de los Blanes y Zabala de toda la vida, fue toda una institución en su día en Nigüelas y hoy es, parte esencial de la historia reciente del pueblo. Es necesario hacer mención de este personaje, un hombre de acción barojiano, sobre el que os invito a investigar, pues fue un gran “factotum” para los habitantes de Nigüelas, dejándoles en herencia tierras a muchos, e igualmente, para la familia Müller, sus grandes amigos, a los que legó en heredad esta suerte de Nirvana. Supo bien lo que se hacía pues los Müller, primero los padres, y luego su hijo Javier y familia, han mantenido con un cuidado extremo y muy buen hacer, este jardín, que se puede visitar bajo cita previa. Si pincháis el link anterior podéis ver más…. Además, estamos de suerte, dejan usar sus jardines para eventos de todo tipo desde hace unos cuatro años. Imaginad vuestra boda en este sitio tan exclusivo y maravilloso, un entorno sin parangón… No sé… que me han entrado ganas de casarme sólo por celebrar aquí una boda inolvidable…. Más bien sería “LA BODA”, con mayúsculas. Venid y lo veréis claro…. O bien, una cena de empresa…. Seguro que la sinergia y la positividad son las protagonistas de la velada… No puede ser menos en este entorno. El éxito está asegurado, sea lo que sea de lo que se trate. El catering lo sirve el restaurante “La Borraja” de Granada y si contactáis con ellos, os darán, encantados seguro, más detalles sobre todo ello.